Bangkok , Jueves 31 de Agosto de 2017
Somos unos cracks del regateo , o al menos queríamos iniciarnos en este noble arte. Por 150 bath , el conductor del tuktuk queda encantado también. Pensamos que ese euro y medio ahorrado puede permitirnos
una vida desahogada. Nos lleva haciendo rally con una música bakalunga de coches de choque . Resulta incluso divertido y nos sentimos en medio de un tráfico salvaje
como Leonardo Di Caprio en la proa del Titanic.
Pactamos una pequeña hibernación de algo más de una hora, que , con el aire acondicionado a tope, acaba resultando reparadora para los 3. Ducha, y al mercado .
Descartamos ir a por las imitaciones de camisetas de fútbol . Paseo de relax por estas calles
donde se ofrece de todo . Tiramos de cerveza Chang y Shinga, 2 rubias bastante bebibles con el bochorno. Mas de medio litro por 2 € : pequeños jeques .En otro puesto fabricado sobre el chasis de un coche antiguo nos ponen rock setentero de calidad . Cae Led Zeppellin y la Creedance al mismo ritmo que apuramos las birras .
Andrés inicia su periplo como escritor de postales (por supuesto comenzadas por el clásico
Hola, Andrés del futuro...
Con un atajo llegamos a la zona más hiperturística. Demasiada gente aquí. Pruebo un saltamontes
de un puesto. Apostamos fuerte. Pero sabe a comer palillos calcinados. Sin más . Mientras , Yose se compra un sombrero hippy que le da un aire de Hemingway porrero cuando agarra el bolígrafo.
La primera regla del Club de la Lucha es...no hielo y nada de comida callejera .Visto además las
condiciones de almacenamiento y conservación de los alimentos . En un puesto de los que está más
apartados tienen 1 hora de lista de espera de una brocheta de algún animal que ni sabemos .Nos la jugamos en el siguiente con una especie de salchicha sabrosísima . Por el teorema de Bayes ,
las posibilidades de diarrea van in crescendo .
Día 3 , Bangkok , viernes , 1 de Septiembre
Levantarse a las 4 a.m. no me supuso un trauma . El cuerpo descansó y aproveché las 5 horas de sueño . Sakoi , el mismo chófer , nos espera en la puerta. El picnic que nos preparan en el hotel por
irnos pronto nos lo ventilamos en el aeropuero doméstico , Don Mueang . Tras pagar 30 € por la mochila que facturamos , cubrimos los trámites de pasaporte sin prisas ni contratiempos. Incluso apuramos con los cafés toda la pasta tailandesa que nos quedaba.
En el avión de Air Asia , Yose (siempre con su sombrero de Cocodrilo Dundee) se entiende chapurreando indonesio con los
lugareños indonesios que nos acompañan camino a Sumatra.
En el control de aduanas , se nos dan 2 situaciones. Primero el guarda llegó a pedirnos el billete de vuelta.Desesperado porque no había manera de entendernos , mientras el cachondo de él se descojonaba. Llegamos a enseñarle el planning en borrador y una captura del Whatsapp para que nos acabara dejando en paz . Después ; una cola de la hostia para "declarar" . Me entra el tembleque por
las adrenalinas, agujas, jeringas...que llevo. Al final, salvamos, y salimos sin mirar atrás.
Somos unos cracks del regateo , o al menos queríamos iniciarnos en este noble arte. Por 150 bath , el conductor del tuktuk queda encantado también. Pensamos que ese euro y medio ahorrado puede permitirnos
una vida desahogada. Nos lleva haciendo rally con una música bakalunga de coches de choque . Resulta incluso divertido y nos sentimos en medio de un tráfico salvaje
como Leonardo Di Caprio en la proa del Titanic.
Pactamos una pequeña hibernación de algo más de una hora, que , con el aire acondicionado a tope, acaba resultando reparadora para los 3. Ducha, y al mercado .
Descartamos ir a por las imitaciones de camisetas de fútbol . Paseo de relax por estas calles
donde se ofrece de todo . Tiramos de cerveza Chang y Shinga, 2 rubias bastante bebibles con el bochorno. Mas de medio litro por 2 € : pequeños jeques .En otro puesto fabricado sobre el chasis de un coche antiguo nos ponen rock setentero de calidad . Cae Led Zeppellin y la Creedance al mismo ritmo que apuramos las birras .
Andrés inicia su periplo como escritor de postales (por supuesto comenzadas por el clásico
Hola, Andrés del futuro...
Con un atajo llegamos a la zona más hiperturística. Demasiada gente aquí. Pruebo un saltamontes
de un puesto. Apostamos fuerte. Pero sabe a comer palillos calcinados. Sin más . Mientras , Yose se compra un sombrero hippy que le da un aire de Hemingway porrero cuando agarra el bolígrafo.
La primera regla del Club de la Lucha es...no hielo y nada de comida callejera .Visto además las
condiciones de almacenamiento y conservación de los alimentos . En un puesto de los que está más
apartados tienen 1 hora de lista de espera de una brocheta de algún animal que ni sabemos .Nos la jugamos en el siguiente con una especie de salchicha sabrosísima . Por el teorema de Bayes ,
las posibilidades de diarrea van in crescendo .
Día 3 , Bangkok , viernes , 1 de Septiembre
Levantarse a las 4 a.m. no me supuso un trauma . El cuerpo descansó y aproveché las 5 horas de sueño . Sakoi , el mismo chófer , nos espera en la puerta. El picnic que nos preparan en el hotel por
irnos pronto nos lo ventilamos en el aeropuero doméstico , Don Mueang . Tras pagar 30 € por la mochila que facturamos , cubrimos los trámites de pasaporte sin prisas ni contratiempos. Incluso apuramos con los cafés toda la pasta tailandesa que nos quedaba.
En el avión de Air Asia , Yose (siempre con su sombrero de Cocodrilo Dundee) se entiende chapurreando indonesio con los
lugareños indonesios que nos acompañan camino a Sumatra.
En el control de aduanas , se nos dan 2 situaciones. Primero el guarda llegó a pedirnos el billete de vuelta.Desesperado porque no había manera de entendernos , mientras el cachondo de él se descojonaba. Llegamos a enseñarle el planning en borrador y una captura del Whatsapp para que nos acabara dejando en paz . Después ; una cola de la hostia para "declarar" . Me entra el tembleque por
las adrenalinas, agujas, jeringas...que llevo. Al final, salvamos, y salimos sin mirar atrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario